Las universidades noruegas podrán decidir si cobran matrícula a estudiantes internacionales
Noruega elimina la obligación de cobrar matrícula a estudiantes internacionales y devuelve a las universidades la decisión, tras una caída del 80% en las matrículas desde 2023.

Las universidades noruegas vuelven a tener libertad para decidir si cobran matrícula a los estudiantes internacionales de fuera del Espacio Económico Europeo. El Gobierno, en funciones bajo Arbeiderpartiet, ha retirado el requisito nacional que desde 2023 obligaba a aplicar las llamadas “full-cost fees”, un giro que reabre la puerta a estudiar en Noruega con tasas bajas o incluso sin pagar nada, aunque la transición legal no será automática.
Hasta 2023 la educación superior pública noruega era gratuita para todos, incluidos los alumnos de terceros países. Ese principio cambió con la reforma impulsada por el entonces ministro Ola Borten Moe, de Senterpartiet, que fijó tarifas moduladas de unos 60.000 coronas anuales para humanidades y ciencias sociales. La nueva ministra, Sigrun Aasland, ha dado marcha atrás y ha anunciado que cada universidad o høyskole decidirá si cobra y cuánto, en un proceso formalizado el 17 de junio de 2025 mediante un comunicado de Regjeringen.
El cambio llega tras un desplome que nadie en el sector esperaba.
Un giro que busca recuperar talento internacional

Los datos oficiales publicados por la Norwegian Directorate for Higher Education and Skills muestran que las matrículas internacionales de pago cayeron cerca de un 80% tras la reforma de 2023. Si en 2022 había unos 3.700 estudiantes de terceros países cursando un grado, esa cifra bajó a unos 2.000 en los otoños de 2023 y 2024, y solo 660 alumnos de fuera del EEE llegaron a pagar matrícula completa en otoño de 2024.
Para Aasland, mantener la barrera económica suponía perder talento que Noruega necesita. La ministra ha defendido que bajar las tarifas no implica menos ingresos si se consigue atraer más estudiantes, una tesis respaldada por organizaciones como la Norwegian Student Organisation (NSO) y SAIH, que llevaban años reclamando el regreso a la gratuidad.
La medida incluye además dos cambios que afectan directamente a quienes planean una carrera académica en el país. Se elimina la exigencia de noruego para determinados puestos en educación superior y se reduce el requisito financiero para doctorandos internacionales de 325.000 a 80.000 coronas, unos 8.000 dólares.
Un cambio con letra pequeña
El sector acumula recortes de 322,6 millones de coronas entre 2023 y 2025, una cifra que la ministra ha indicado que no se revertirá. Además, la trasposición legal para que la nueva norma entre en vigor está en camino para 2026-2027, pero el calendario es tan ajustado que varias rectoras ya han advertido de que probablemente no llegue a tiempo para el próximo proceso de admisión.
En la práctica, esto significa que quienes solicitaron plaza para el curso 2025-2026 siguen sujetos al régimen de tasas completas. Para los que planifican su llegada en 2026-2027, la situación dependerá de cada institución. Las grandes universidades públicas noruegas, como la Universidad de Oslo, UiT, NTNU, NMBU o UiB, todavía no han anunciado qué tarifas aplicarán, por lo que conviene confirmar caso por caso antes de iniciar cualquier trámite.
Voces como la del profesor emérito Ole Petter Ottersen o la rectora de NMBU, Siri Fjellheim, celebraron el cambio pero pidieron ir más allá y volver a la gratuidad universal. La pelota está ahora en el tejado de los rectores noruegos, y en el de un Storting que aún debe cerrar los detalles legales de un giro que muchos estudiantes internacionales llevaban años esperando.
