Noruega firma 295 millones para no perder la carrera cuántica europea
Noruega reserva 295 millones de coronas en su presupuesto de 2027 para infraestructura cuántica. Una apuesta de futuro que busca retener talento e industria.

Noruega ha decidido poner 295 millones de coronas sobre la mesa para no quedarse fuera de la próxima gran revolución tecnológica. La cifra aparece en el proyecto de Presupuestos del Estado para 2027, presentado esta semana, y supone un salto significativo en la apuesta del país por la computación cuántica, un campo que hasta hace poco sonaba a ciencia ficción y que empieza a perfilarse como sector económico estratégico.
La partida, según el Consejo Noruego de Investigación (Forskningsrådet), se destinará a infraestructura y bancos de prueba de tecnología cuántica abiertos a universidades, organismos públicos y empresas privadas. Se suma a un compromiso plurianual anterior de 244 millones de coronas que ya financia cuatro centros de investigación en Simula, la Universidad de Oslo y SINTEF, entre ellos QSTAR, codirigido por Franz Fuchs e Ida-Marie Høyvik. El mensaje del Ejecutivo es claro. Noruega quiere estar en la conversación cuando se reparta el pastel.
Porque la cuántica ya no es un experimento de laboratorio, sino una industria en formación.
Una infraestructura al servicio de la industria y el talento

La inversión noruega se mueve en una dirección muy concreta. No se trata solo de financiar papers académicos, sino de construir la infraestructura física y operativa que permita a empresas, investigadores y organismos probar sus desarrollos. Esa lógica conecta con proyectos europeos como LUMI-Q, donde Noruega quiere sentarse como nodo y no como observador.
Los centros ya en marcha combinan investigación básica con aplicaciones tangibles. La red experimental de comunicación cuántica apoyada en infraestructura 5G de Telenor y equipos de Toshiba es un buen ejemplo de esa mezcla entre ciencia frontera e industria existente. Para un país pequeño pero tecnológicamente maduro, la jugada tiene sentido. Apostar por capas de I+D que alimenten a sectores ya fuertes, como la energía, la sanidad o la defensa.
Mari Sundli Tveit, directora general del Forskningsrådet, lo resumió al señalar que la investigación es decisiva para la capacidad competitiva y la resiliencia de Noruega. El ministro de Defensa, Tore O. Sandvik, ha enmarcado además la cuántica como prioridad de seguridad nacional, lectura coherente con la estrategia nacional que el Ejecutivo ultima en este ámbito.
Un presupuesto de 51.500 millones en I+D
La propuesta de los 295 millones no viaja en solitario. El presupuesto total de investigación y desarrollo para 2027 asciende a 51.500 millones de coronas, presentado por la ministra de Investigación y Educación Superior, Siss Eileen Fugelsnes, como un “presupuesto de competencias” durante su visita a la Universidad de Bergen.
Además de la cuántica, el paquete incluye 333 millones de coronas para ciencias de la vida (biotecnología, neurotecnología y química), una partida de 40 millones para salud de la mujer (el doble que el año anterior), 25 millones para cooperación en inteligencia artificial con Corea del Sur y Japón, y 120 millones para ingenierías. También se refuerza el Arctic Field Grant con 5 millones adicionales para que más investigadores puedan usar las infraestructuras científicas de Ny-Ålesund, en Svalbard.
El proyecto es todavía una propuesta del Gobierno. La versión definitiva se aprobará en el Storting durante el trámite parlamentario de otoño, donde los distintos partidos podrán introducir cambios. Pero la dirección ya está marcada, y para quienes trabajan en investigación o siguen de cerca la inversión en conocimiento, la señal importa más que el ajuste final de las cifras.
